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NOTAS SOBRE LA HEPATITIS

Por el Doctor Francisco Javier Martínez Ruíz (Médico, Microbiólogo y Epidemiólogo).

Nota 1: La Hepatitis C es una afectación muy común en nuestro medio.

La Hepatitis C es, en la mayoría de los casos, un estado que durante muchos años
suele ser asintomático y desconocido para el portador, y que de ordinario se
detecta por análisis de laboratorio, constituyendo una afectación muy común y
crecientemente extensa en nuestro medio. Los pacientes pueden hacer vida normal
y trabajar en lo que quieran, recomendándoseles no obstante evitar todo lo
posible exponerse a alcohol, tóxicos, fármacos, estrés intenso y/o continuado,
etc. (medidas que, por otra parte, también serian recomendables al resto de la
población).

«La prevalencia de la Hepatitis C se estimaba en un 3-4 % en 1996 en el Estado
español, es decir una de cada 25 a 33 personas [Referencia 5, referencia 11] y
en un 2 % (una de cada 50 personas) en 1998 [Referencia 9], observándose una
tasa muy elevada de hepatopatías crónicas en nuestro medio» [Referencia 6]. Esta
prevalencia, según se observa en los donantes de sangre que se encuentran
positivos al test, va aumentando con la edad, sobre todo si sobrepasa los 40
años.

Se calcula que entre 6 y 10 millones de europeos tienen Hepatitis C, es decir:
son positivos al llamado Test de la Hepatitis C y tendrían alguna transaminasa
hepática elevada. De estos 3,4 millones tienen una hepatitis crónica. Esta
alteración tiene una distribución tan amplia en Europa que los hepatólogos
europeos reunidos en Viena a presentar un informe a la Comisión de Salud Publica
de la Comisión Europea a fin de que el Parlamento Comunitario adopte las medidas
pertinentes para que la Hepatitis C sea declarada un problema prioritario de
salud publica [Referencia 11].

En 1994 se calculaban unos 50 millones de personas infectadas en todo el mundo,
de las cuales 400,000 serían españolas. Si se realizasen test serológicos de
hepatitis de cualquier tipo, se observaría que un gran numero de ciudadanos de
nuestro entorno darían positivos, tal y como demuestran los despistajes que se
han venido realizando. De hecho «la mayoría de los portadores desconoce que
están infectados, porque la infección es asintomática» [Referencia 1].

En 1997 se calculaba mas de medio millón de afectados en el Estado francés, la
inmensa mayoría de los cuales son asintomáticos y el 80 % de los cuales son
ignorantes de su estado de seropositividad. Un gran número de infectados por el
supuesto virus de la Hepatitis C desconocen permanentemente su situación y
escapan al control sistema de salud [Referencia 2].
En 1991 (época en la que el test de la Hepatitis C no era aun operativo) el 1 %
de los pacientes que ingresaban en un gran hospital urbano eran VHB positivos
pero el 90 % de ellos no habían sido detectados [Referencia 3]. En ese mismo año
el 15 % de los trabajadores sanitarios presentaba positividad para uno o más de
los marcadores serológicos de la Hepatitis B [Referencia 3].

En un amplio estudio se detecto que las 3/4 partes de los médicos de medicina
general detectaban en 1996 al menos un caso de Hepatitis C cada año en el Estado
francés. Por otra parte, la proporción de positividad en los test es
notablemente alta: 1/4 de los test específicos que se realizan para el supuesto
virus de la Hepatitis C resultan positivos [Referencia 2]. En los países
mediterráneos el 1-2 % de los donantes de sangre eran VHC positivos en 1994
[Referencia 1].

En el ultimo decenio, además, se asiste a una notable disminución de la
incidencia de la Hepatitis A y a una disminución de la Hepatitis B pero, por el
contrario, se esta observando un alza de la Hepatitis C [Referencia 1].

Nota 2: Los grupos de exposición de riesgo son poco claros en la Hepatitis C.

El supuesto virus de la Hepatitis C no se contagia en absoluto por vía oral y
solo excepcionalmente se transmite por vía sexual [Referencia 1]. Dicho virus se
transmite casi exclusivamente por vía parenteral (pinchazos con agujas
contaminadas, transfusiones de sangre, etc.). En los países mediterráneos el 1-2
% de los donantes de sangre eran el VHC positivos en 1994 [Referencia 1].

Sin embargo, un 40 % de los portadores no pertenecen a ningún grupo de riesgo,
por mucho que fidedignamente se indague [Referencia 1, referencia 4]. Esta cifra
aumenta a mas de un 50 % en el Estado español en 1991 [Referencia 12]. Para
explicar esta gran proporción de pacientes infectados sin causa aparente, se
supone que los mismos (que casi nunca son jóvenes) «probablemente se infectaron
hace muchos años, cuando se utilizaba material no estéril y se compartían
jeringuillas» [Referencia 1], afirmación-comodín que es solo especulativa, es
incomprobable y podría ser aplicada (sin posibilidad de ser refutada) a
discreción a cualquier enfermedad o alteración, no ya infecciosa, sino
simplemente transmisible.

Aparte de esta gran proporción de afectados sin grupo de riesgo conocido, el
hecho de que incluso pacientes totalmente asintomáticos y con transaminasas
normales puedan evolucionar a hepatitis crónicas cuestiona la etiología y
naturaleza 'oficial' de esta enfermedad [Referencia 4].

Nota 3: Periodo de activación del supuesto virus de la Hepatitis C.

Si es que llega a activarse, el periodo de 'activación' del supuesto virus de la
Hepatitis C es notablemente largo, permaneciendo silencioso durante un
larguísimo periodo, que puede llegar a los 30 años. Durante este largo periodo
de latencia el portador no tiene ningún síntoma y no se entera que esta
infectado a no ser que se realizase por cualquier motivo análisis específicos
[Referencia 1].

Nota 4: Papel de los antimicrobianos en la etiología de la Hepatitis C.

Las Hepatitis son enfermedades cuya incidencia esta aumentando progresivamente
durante el presente siglo en la mayor parte de países, sobre todo desde su
segunda mitad, coincidiendo con el uso cada vez mas generalizado e intenso de
drogas farmacológicas, especialmente con el uso de antibióticos y otros
antimicrobianos. Su importancia epidemiológica y económica es muy superior a la
del SIDA.

La base biológica de este daño hepático, que implicaría millones de dólares de
demandas contras las industrias farmacéuticas, puede estar en la extraordinaria
sensibilidad de las células hepáticas (hepatocitos) a la acción de estos
productos. Los hepatocitos son extraordinariamente ricos en mitocondrias, que
son la llave de la energía que mueve la célula: son, de hecho, antiguas
bacterias elementales (que cuentan con su propio ADN) que han sido incorporadas
dentro de nuestras células. Un enfermo con hepatitis tiene sus mitocondrias
afectadas, por intoxicación, pero así como en el ADN del núcleo celular hay
mecanismos de autoreparación como la Transcriptasa Inversa, los «ADN
mitocondriales» carecen de ellos.

Los antimicrobianos y, especialmente los antibióticos, se destinan aparentemente
a matar 'bacterias', pero dañan también a esas 'bacterias incorporadas' que son
nuestras mitocondrias, especialmente las existentes en los hepatocitos. Cada
hepatocito tiene unas 10,000 mitocondrias, mientras que en las células nerviosas
hay miles, y en una célula normal hay solo unas 100. Desde la década de los 50
en determinadas zonas del planeta se ha observado un aumento creciente en la
toma de antibióticos y otros antimicrobianos y, paralelamente, en dichas zonas
se ha observado un aumentando del Parkinson y, especialmente, de las Hepatitis
(especialmente de la Hepatitis No A, No B o Hepatitis C).

Nota 5: Transmisión yatrogénica de la Hepatitis C.

Además de su transmisión por inyecciones de transfusiones y hemoderivados, se ha
detectado esta hepatitis en uso de drogas recibidas por vía parenteral,
infecciones hospitalarias, tratamientos con aparatos de hemodiálisis y
receptores de transplantes [Referencia 3].

El uso de hemoderivados contaminados puede haber asimismo afectado a material de
quirófano y utillaje sanitario, mas recientemente. «Esta enfermedad ha sido
producida, en una gran proporción, por el uso de productos derivados de la
sangre que se recogió durante los años 80 en medios de alto riesgo infeccioso
(entre ellas, las prisiones)» [Referencia 2].

Estudios internacionales confirman la cirugía como factor de riesgo comprobado
para la Hepatitis C. En un estudio realizado en nuestro país en 1996 mas de la
mitad de los casos presentaba antecedentes de tratamiento quirúrgico que algún
tipo, correspondiendo el 37,5 % de las mismas a intervenciones ginecológicas
[Referencia 5].

Así pues, a excepción de drogadictos activos que se inyectan heroína mediante
jeringuillas que comparten, la mayoría de las hepatitis C presentes en el mundo
han sido transmitidas 'yatrogénicamente', es decir (involuntaria, pero
efectivamente) por el propio sistema sanitario, mediante material o preparados
previamente contaminados.
Este hecho, aunque es tácitamente aceptado, es habitualmente muy poco comentado,
cuando no silenciado, por los mass-media e incluso por los trabajos científicos,
la inmensa mayoría de los cuales estén directa o indirectamente esponsorizados
por los grandes laboratorios farmacéuticos, quizás porque de reconocerlo
abiertamente serian deudores de indemnizaciones multimillonarias.

Nota 6: El llamado «Test serológico de la Hepatitis C» no demuestra su caracter vírico ni infeccioso.

El llamado 'test serológico de la Hepatitis C' lo único que detecta es la
presencia de anticuerpos que se producen medio año después de aparecer ciertos
péptidos anómalos presentes en los afectados [Referencia 3, referencia 4].

En abril de 1989, investigadores de Chiron Co. publicaron un artículo científico
que afirmaba haber descubierto el presunto virus causante de la Hepatitis
NoA-NoB, identificándolo como un RNA-virus monocatenario no-circular de unos
9400 nucleótidos.

La misma Corporación Chiron que descubrió en 1990 el supuesto RNA-virus de la
Hepatitis C, dijo casi a continuación haber desarrollado (Choo, Kuo et cols) un
test para analizar la presencia de Anticuerpos frente a un componente
estructural del 'virus', un polipéptido de 527 aminoácidos llamado C100 test que
por supuesto patentaron internacionalmente. Mejoras ulteriores del Test del
supuesto Virus de la Hepatitis C añadieron a la detección del polipéptido C100,
los polipéptidos C33 y la C22. Ciertas mejoras del test se han producido en los
2 últimos años.

Tras la multimillonaria comercialización de los test de confirmación de la
Hepatitis C patentados por la Chiron Corporation (al año siguiente de la
detección del supuesto virus de la Hepatitis C) se observo que dicho test
resultaba positivo en el 90 % de las hepatitis post-transfusionales y el 40 % de
la esporádicas [Referencia 9].

Pero no es un RNA-virus el que se detecta directamente en los test serológicos,
sino dichos 'péptidos anómalos', que son fragmentos de 'proteínas recombinantes'
(sin estructura terciaria). El origen de dichos 'péptidos anómalos' (patentados
por Chiron Co.) sugiere por otra parte que los mismos deben ser considerados mas
bien como 'marcadores de estrés celular' de cualquier tipo, que detectores de
partes de verdaderos virus:

Los investigadores de Chiron Co. obtuvieron un fragmento de RNA (que no tenia
porque ser necesariamente un virus) de un chimpancé que tenía una infecciosidad
extraordinariamente elevada de la entonces llamada hepatitis No A, No B;
infecciosidad que, a su vez, había sido obtenida por la inyección de plasma
proveniente de otro chimpancé infectado, que había sido inoculado a su vez por
un hemofílico afectado de hepatitis No A, No B, el cual había recibido
repetidamente hemoderivados concentrados de factor VII de coagulación
procedentes de otras personas [Referencia 3, referencia 15].

En realidad lo que dichos investigadores obtuvieron fue una muy heterogénea
población de moléculas RNA cuyo intervalo de tamaño 'aproximado' fue 'estimado'
entre 5000 y 10000 nucleótidos. Algún articulo ha hecho conjeturas acerca de dos
'formas' presentes en dicha mezcla heterogénea, 'formas' que los autores
denominan 'virus-like' (parecidas a virus).

A falta de realidades, se sugiere, sin concretar mas, estas entidades
cuasi-fantasmales 'virus-like'. Juegos de palabras: Como muy bien sabe un
virólogo, las particulas 'virus-like' son muy conocidas y relativamente
frecuentes, y no son virus. La realidad es que, 27 años después de haber
designado la Hepatitis NoA-NoB, y 8 años después de presentarlo a bombo y
platillo en sociedad, el supuesto Virus de la Hepatitis C ni ha podido ser
aislado, ni cultivado, ni clonado, ni fotografiado jamas; ni se sabe en que
lugar de la célula se pueda producir el supuesto virión o las partículas que se
atribuyen. Difícilmente podrá en el futuro aislarse, cristalizarse, cultivarse,
fotografiarse, etc. si es que realmente dicho virus no existe.

En una de las formas virus-like parecería que el supuesto 'virus' habría sido
identificado mediante inmunomicroscopia electrónica, como icosaedros no
envueltos de 27 nm. aproximadamente de diámetro, 'parecidos a' los calicivirus.

En otra de las formas parecería que el supuesto 'virus' fuera de mayor tamaño,
con un genoma de RNA monocatenario, 'asemejándose' a un togavirus o a un
flavivirus. De esta muy heterogénea población se escogió una muy determinada
secuencia nucleótida, de la que se obtuvo un clon de ADN complementario.

De este clon de ADN complementario, que es simplemente un fragmento de 'material
genético' (no necesariamente un virus), se obtuvieron sintética o
recombinantemente mediante transcriptasa inversa [Referencia 6] los péptidos
involucrados en los test de la Hepatitis C. Esta larga y anómala procedencia
sugiere que dichos polipéptidos son, sobre todo, eficaces marcadores o testigos
de altos niveles de estrés biológico e inmunológico presentes en alguna parte
del organismo que es testado.
En sus artículos publicados, los autores se limitaron entonces a decir que
dichos polipéptidos estaban fuertemente 'asociado' o relacionado ('closely
associated') con las hepatitis 'NoA-NoB'. Sin embargo, por un conocido (y nada
corregido) abuso del lenguaje, la divulgación cientificosanitaria ulterior lo ha
presentado de facto (pero injustificadamente) como una 'proteína' del 'virus'
'causante' de la Hepatitis 'C'.

Además, los polipéptidos y proteínas (Antígenos y Anticuerpos) involucradas en
los test de las hepatitis tienen aparentemente miles de aminoácidos, pero cuando
en los test reaccionan, en realidad solo lo hacen por locus llamados 'epitopos'
que constan muy pocos aminoácidos (unos 4-10 generalmente), siendo además estos
epitopos fisicoquímicamente muy lábiles.

Dichos polipéptidos y proteínas pueden tener además muchas otra interpretaciones
distintas a la de ser, forzosamente, partes procedentes de un 'virus' causal. El
enorme parecido clínico de la Hepatitis B y la Hepatitis C (cuyos virus
'oficiales' son tan diferentes) suscita a este respecto dudas inmediatas. Como
hemos dicho es lógico pensar que pueden ser productos o marcadores de
determinado estrés, envenenamiento e inmunodestrucción celular (especialmente de
los hepatocitos, o de sus (intoxicadas) mitocondrias)... cuyo origen industrial,
yatrogénico y/o narco-adictivo todos sospechamos. O, a lo sumo microorganismos
(uno o varios) oportunistas que proliferan como consecuencia de una patología
desvitalizadora previa común y que serian efectos, no causas.

Los polipéptidos y proteínas que detectan los test podrían tener su origen en
nuestro propio organismo. Un ejemplo histórico de este error interpretativo lo
tenemos en las famosas p80 y p120, que se creían 'polipéptidos víricos'
detectados en los Test del SIDA y que, al final, resultaron simples polímeros de
la actina, que es un péptido de unos 40 aminoácidos universalmente presente en
los músculos.

Se sabe incluso que en nuestras células, en determinadas circunstancias pueden
producir proteínas cuyo origen no dependa en última instancia de ningún gen
existente en nuestros DNA y/o RNA: aunque no hay aun modelo para explicar esto,
los hechos son así.

Se han inventariado hasta 70 causas distintas (entre ellas enfermedad crónicas,
entre las que se encuentran las Hepatitis crónicas) que generan proteínas nuevas
que son nuestras, pero anómalas; y que generan, por tanto respuestas de nuestros
Anticuerpos (que son un tipo de auto-anticuerpo) contras esas nuestras nuevas
proteínas. Hepatitis totalmente no infecciosas, como la hepatitis crónica
autoinmune o enfermedades en las que aparecen elevaciones importantes de
inmunoglobulinas pueden dar falsos positivos a estos test [Referencia 6].

Los fragmentos de 'material genético' que están involucrados en estos test son
de tipo RNA y, al contrario de los verdaderos virus (que son notablemente
estables), demuestran una extraordinaria variabilidad [Referencia 15, referencia
17] y no guardan ninguna homología con el VHA, VHB, ni con ningún retrovirus u
otro virus de hepatitis conocidos [Referencia 3].

Nota 7: El supuesto virus causal de la Hepatitis C nunca ha sido demostrado.

El conocimiento del supuesto virus de la Hepatitis C es muy reciente: hasta 1988
se desconocía su existencia y hasta 1990 no se descubrió un test serológico para
detectarlo [Referencia 1]. A diferencia del virus de la Hepatitis A (visualizado
en 1973) y Hepatitis B (visualizado en 1970), el supuesto virus de la Hepatitis
C jamas ha sido cultivado, ni replicado in-vitro, ni visualizado, ni
fotografiado, ni cristalizado, ni clonado, ni ha sobrepasado las pruebas
elementales que en virología se exigen para confirmar la existencia de un nuevo
virus, ni se tiene idea del lugar o proceso en el que se forman las supuestas
partículas víricas [Referencia 13, referencia 15, referencia 17].

Un apriorismo (probablemente no tan ingenuo o accidental como pudiera parecer)
ha querido que la causa y criterio principal de clasificación de las hepatitis
tenga que ser forzosamente infeccioso, solo porque en las dos primeras
(Hepatitis A y Hepatitis B) se encontró y demostró (con fotografías,
cristalización, cultivos, clonación y secuenciación) sendos marcadores víricos.
En el caso de la Hepatitis C, esta 'debía' ser infecciosa y, concretamente
'vírica' a pesar de que no se demostró (y sigue sin ser demostrado, según los
criterios admitidos en virología) existencia de virus alguno, nunca; y se espero
los años que fuesen necesarios hasta encontrar el o los virus 'causantes',
denominándose hasta entonces dicha hepatitis negativamente, como 'No A-No B',
debido a que resultaba negativa toda serología frente a la Hepatitis A y
Hepatitis B y debido a la imposibilidad de detectar el mas mínimo rastro no ya
vírico, sino de simple material genético (DNA, RNA o sus fragmentos) en la
sangre de los afectados, a pesar de los poderosos medios de la virología, los
microfiltros y la microscopia electrónica existentes en las décadas de los 60,
70 y 80.

Lo máximo que ha llegado a constatarse en la Hepatitis C es que existen
elementos involucrados en dichas hepatitis que son 'filtrables' y pueden
transmitirse dichas hepatitis por inyección de sangre infectada, o de sus
derivados. Esto no indica que dichos elementos filtrables y transmisibles tengan
que ser forzosamente virus, pues los micoplasmas, las proteínas y muchas otras
macromoléculas, también son filtrables y transmisibles, y no son virus.

Nota 8: El origen de la Hepatitis C puede ser tóxico.
Sin necesidad de acudir a ningún virus o a algún otro microorganismo, numerosas
situaciones y sustancias pueden producir y de ordinario producen hepatitis
(incluyendo la No A-No B) y daño celular (con salida de fragmentos de material
genético, entre ellos RNA) y liberación de proteínas anómalas detectables ambas
por test serológicos de Antígeno-Anticuerpo.
Pueden documentarse perfectamente al respecto el daño hepático y las hepatitis
producidas por: alcohol, antibióticos, anestesicos, antiepilépticos,
antihipertensivos, diuréticos, laxantes, antidepresivos, antiinflamatorios,
antifúngicos, antivirales, antagonistas del calcio, inmunosupresores,
hipolipemiantes. Asimismo, producen colestasis los esteroides anabolizantes,
anticonceptivos, antitiroideos, antidiabéticos, tranquilizantes, anticancerosos,
e inmunosupresores. Situaciones psicosomáticamente asociadas con la aparición
ulterior de hepatitis y alteraciones biliares incluyen estrés, contrariedades
territoriales, rencor, etc.
Nota 9: La llamada prueba RNA-VHC.
Desde hace unos pocos años una nueva y cara técnica se está utilizando
crecientemente para demostrar, según nos dicen, la presencia del supuesto Virus
de la Hepatitis C, así como su cantidad en sangre. Se trata de la determinación
de la 'carga viral' mediante la técnica del PCR.
La llamada prueba de RNA-VHC por Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR)
detecta (y pretende cuantificar) pequeñas secuencias concretas de dicho material
genético tipo RNA. Da positivo en el 90 % de los pacientes con Hepatitis C, lo
cual es automática (pero injustificadamente) interpretado como prueba de 'virus
activo'. Esta prueba es sin embargo muy utilizada porque se suele 'negativizar'
transitoriamente en el transcurso de los (potentes, caros y agresivos)
tratamientos con Interferón, si es que el paciente resiste tales tratamientos y
cuando dichos tratamientos logran bajar las transaminasas.
Los investigadores de Chiron Corporation, mediante la detección de secuencias
'RNA-VHC' por PCR (nótese el abuso del lenguaje), indican que los pacientes
seropositivos al llamado Test del Virus de la Hepatitis C tienen elevada
'probabilidad' de ser 'RNA-VHC' positivos (que ellos llaman 'virémicos'). Sin
embargo, el hecho contradictorio de encontrar casos de 'RNA-VHC' positivos
(virémicos) en pacientes seronegativos al llamado Test del Virus de la Hepatitis
C pone en entredicho la validez de ambos test.
Por otra parte Kary Mullis (el propio descubridor de la técnica de la PCR, y por
la cual recibió el Premio Nobel de Química de 1993) dice claramente que esta
técnica NO sirve para la medición cuantitativa del material genético o de los
virus presentes en un tejido.

La moderna técnica de la PCR no puede replicar virus: solo puede ir duplicando
trozos de aproximadamente 200 letras genéticas. Pero como el supuesto Virus de
la Hepatitis C dicen que tiene 9400 letras genéticas: solo por eso no puedo
cuantificar ese supuesto virus. Por eso la PCR en realidad tampoco sirve para
medir cualitativamente su existencia, dado que lo que a lo sumo amplifican es
una porción muy minúscula de material genético, cuya naturaleza, origen y
vinculabilidad con un supuesto virus... solo podemos especular.
La propia técnica de duplicación sucesiva hace muy poco fiable el uso de la PCR
como medidor:
Cuando un (trozo de) RNA debe duplicarse sucesivamente mediante la técnica de la
PCR, debe primero copiarse a ADN, pero con ello aparecerá el 90 % de 'exones'
(tramos genéticos sin información relevante), con lo que se copia es en realidad
algo muy raro.

Las uniones de los exones con los 'intrones' (tramos genéticos con información
relevante) tienen determinadas características. Los diseñadores de las pruebas
de PCR intentan escoger secuencias iniciadoras (que suelen tener una longitud de
unas 20 letras genéticas) tal que su primera mitad corresponda al inicio de un
exon y una segunda mitad corresponda al inicio de otro exon, del supuesto virus
supuesto Virus de la Hepatitis C.

Muchos test de la PCR que darían negativo al trabajar con semimitades de 2
exones distintos (o aun más si lo comparamos con el ARN original, en el que los
intrones se mezclan con los exones), darían positivo si trabajaran con un solo
exon. Además, 20 letras genéticas como trozo de arranque pueden encajar en
numerosos tramos del ARN, máxime si cambiamos la temperatura, pH, carga iónica,
etc.

El ADN obtenido en la moderna técnica de la PCR, debería después copiarlo
decenas de veces, duplicando cada vez, y parando cuando llega aproximadamente a
unas 10.000 copias de unas 200 letras de longitud. El proceso de duplicación
está sometido a un gran margen de variación (si hay mas uniones C-G fallará
menos que si hay mas uniones T-A; y/o si se baja la temperatura se unirán mas; y
el proceso dependerá de los iones minerales presentes, etc.). Esto conlleva un
gran margen de error, que se amplifica sucesivamente a cada «duplicación
automática» que se realiza en la PCR.

Los resultados de la PCR son tan amplios como contradictorios: La moderna
técnica de la PCR da resultados que de ordinario indican que en un milímetro
cubico existieran miles de 'copias' (de unas 200 letras genéticas cada una) que
se asocian al supuesto Virus de la Hepatitis C. Pero si tal concentración de
virus fuese cierta, entonces cualquier biólogo de primer curso lo aislaría
sencillamente, mediante las conocidas técnicas virológicas convencionales, sin
necesidad de acudir a la técnica de la PCR.

A pesar de todo ello, la PCR se usa cada vez mas para amplificar fantasmas
polinucleótidos ('copias') que se presentan tácitamente como 'virus' o 'carga
viral'. La determinación de dicha 'carga viral' se ha convertido en un
gigantesco maquillador técnico y linguístico de los especulados, polémicos e
indemostrados 'virus'; y, además, en un gran negocio, ya que una carga viral
cuesta 10 veces lo que costaría un test de anticuerpos tradicional.

Nota 10: Pronóstico de la Hepatitis C.

La peligrosidad de las hepatitis en general y, especialmente, de la hepatitis C
esta siendo exagerada, quizás por intereses farmacéuticos y también por los
fenómenos de amplificación que se producen en los mass-media y la opinión
publica.

En un análisis retrospectivo realizado en 1997, el 80-90 % de los que padecieron
Hepatitis C esporádica y el 50 % de los portadores atendidos convencionalmente
por Hepatitis C no evolucionaron a hepatitis crónica hepática, la cual solo
puede ser diagnosticada fehacientemente mediante biopsia (y, aunque se produzca,
no es contagiosa).

La evolución de una hepatitis C crónica, si es que se produce, requiere varias
décadas y «en muchos pacientes la evolución es tan lenta que no llega a producir
un incremento de la morbilidad-mortalidad» [Referencia 9]. Aunque se produzca
una hepatitis crónica con el transcurso de los años, el 80 % de los atendidos no
evolucionan a cirrosis hepática, no es contagiosa), y el 95 % (en nuestro país
más del 99 % [Referencia 5]) no formarán en toda su vida un cáncer de hígado
(que, aunque llegase a producirse, no es contagioso) [Referencia 2]. Otros
estudios confirman estas cifras [Referencia 3, referencia 4].

De ocurrir, la evolución hacia la cirrosis se produce al cabo de varias décadas
[Referencia 11], sobre todo en pacientes que siguen tomando alcohol o drogas;
aun así la supervivencia de los cirróticos no descompensados es superior al 90 %
a los 5 años; solo un 5 % de los cirróticos compensados se descompensan cada año
y solo un 1-2 % de los cirróticos por el supuesto virus de la Hepatitis C
desarrollaran un hepatocarcinoma cada año [Referencia 9].
Está confirmado que el supuesto virus de la Hepatitis C por si mismo no tiene capacidad oncogenética.

LIMPIEZA DEL HIGADO

La limpieza de los conductos biliares del hígado es el procedimiento más
poderoso que usted pueda realizar para mejorar la salud de su cuerpo. Pero no
debe hacerla antes del programa parasítico, y para mejores resultados debe
hacerla después de la limpieza de los riñones.

Es la labor del hígado fabricar bilis, ¡de 1 a 1-½ litros [cuarto de galón] al
día! El hígado está lleno de conductos (tubos biliares) los cuales suministran
bilis a un tubo ancho (el conducto biliar común). La vesícula está conectada al
conducto biliar común y actúa como depósito de reservas. El comer grasas o
proteínas ocasiona que la vesícula se exprima a sí misma hasta vaciarse después
de unos veinte minutos, y la bilis depositada termina su viaje por el conducto
biliar común hacia el intestino.

Para muchas personas, incluyendo niños, los tubos biliares están congestionados
por cálculos. Algunas personas desarrollan alergias o hinchazones, pero otras no
tienen síntomas. Cuando se les hace placas de rayos-X o exámenes exploratorios
de la vesícula, no se vé nada. Es típico que los cálculos no estén en la
vesícula. No solamente eso, sino que la mayoría de ellos son muy pequeños; y no
se han calsificado, lo cual es requisito para ser visibles por los rayos-X. Hay
más de una docena de variedades de cálculos biliares, la mayoría de los cuales
contienen cristales de colesterol. Pueden ser negros, rojos, blancos, verdes o
color crema. Los verdes toman su color por ser cubiertos de bilis. Note en la
foto cuantos de ellos tienen incrustados objetos no identificados. ¿Serán restos
de parásitos? Note cuantos son de la forma de corchos con ranuras longitudinales
próximas a la parte superior. Por medio de esas formas podemos visualizar los
conductos biliares bloqueados. Otros cálculos son compuestos formados por
muchos cálculos más pequeños dejando ver que se agruparon en los conductos
biliares en algún momento después de la última limpieza del hígado. De acuerdo
con los científicos, en el mismo centro de cada cálculo biliar se encuentra una
agrupación de bacterias, lo que sugiere que algo de parásito muerto pudo haber
comenzado la formación del cálculo biliar.

A medida que los cálculos crecen y se hacen más numerosos, la presión trasera en
el hígado ocasiona que se fabrique menos bilis. También se cree que esto
desacelera el flujo de líquido linfático. Imagínese la situación si la manguera
de su jardín tiene pelotitas de mármol adentro. Menos cantidad de agua puede
fluir, lo que ocasiona una disminución en la habilidad de la manguera para
expulsarlas. Teniendo cálculos, mucho menos colesterol sale del cuerpo, y el
nivel de colesterol aumenta en los cálculos biliares, los cuales, siendo
porosos, recogen bacteria, e incuban virus y parásitos que estén pasando a
través del hígado. De esta manera "nidos" de infección son formados, los cuales
continuamente están suministrando al cuerpo bacterias frescas y parásitos en sus
diversas etapas. Ninguna infección estomacal, como úlceras o inflamación
intestinal, puede ser curada permanentemente sin remover los cálculos biliares
del hígado.

Para un mejor resultado, hága un tratamiento de ozona [nota 1] al aceite de oliva en esta receta, para así matar cualquier etapa de parásitos o virus que puedan ser liberados durante la limpieza.

Preparación

Usted no puede limpiar un hígado con parásitos vivos en él, porque no obtendrá
muchos cálculos y se habrá de sentir mal. Antes de intentar hacer la limpieza
del hígado, complete el programa para matar parásitos y, la semana anterior,
dese diaramente tratamientos usando un Zapper. [nota 2]
Completar la limpieza de los riñones antes de la limpieza del hígado es también
altamente recomendado. Usted desea que, mientras la bilis es excretada, sus
riñones, vejiga y conductos urinarios funcionen de la mejor manera que sea
posible, para que puedan remover eficientemente cualquier sustancia indeseable
que haya sido absorbida accidentalmente.

Ingredientes:

Sales de Epsom [nota 3]: 4 cucharadas.
Aceite de oliva: ½ taza (aceite de oliva liviano (light) es más fácil de
tomar). Para mejores resultados debe ozonarse por 20 minutos. Añádale dos
gotas de HCl. [nota 4]
Toronja rosada fresca: 1 grande o 2 pequeñas, suficiente para obtener 2/3 de
taza de jugo.
Ornithine [nota 5]: de 4 a 8 [cápsulas] para asegurar que usted duerma bien.
¡No omita esto o pueda que tenga usted la peor noche de su vida!
Un sorbete grande: como ayuda para beber el aceite.
Un pomo o vasija de una pinta [medio litro] de capacidad, con su tapa.
Tintura [nota 6] de Nogal Negro (Black Walnut) de cualquier concentración: de
10 a 20 gotas, para matar los parásitos que provengan del hígado

Escoja un día como el sábado para la limpieza del hígado, ya que usted podrá
descansar al día siguiente. No tome medicinas, vitaminas o píldoras de las
cuales usted pueda mantenerse sin ingerir; éstas pudieran evitarle éxito. El día
anterior cese el programa parasítico, y también las hierbas para los riñones. No
ingiera grasas cuando desayune y almuerce, sino que aliméntese con comidas tales
como cereal cocinado, fruta, jugo de fruta, pan, y conservas o miel (sin
mantequilla o leche). Esto permite que la bilis se acumule y cree presión en el
hígado. Una presión más alta empuja hacia afuera más cálculos.

2:00 PM. No coma o beba nada después de las 2 de la tarde. Si no cumple esta
regla se podría sentir muy enfermo después. Tenga su Sales de Epsom listas.
Mezcle las 4 cucharadas en 3 tazas de agua y vierta en una jarra. Esto hace 4
porciones de 3/4 de taza cada una. Coloque la jarra en el refrigerador para
enfriar (esto es sólo para conveniencia y sabor).

6:00 PM. Tómese una porción (3/4 de taza) de las Sales de Epsom fria. Si no
preparó esto con anterioridad, mezcle ahora 1 cucharada en 3/4 de taza. Puede
añadir 1/8 de cucharadita de polvo de vitamina C para mejorar el sabor. Después,
también puede tomarse unos pocos buches de agua, o enjuagar su boca. Saque del
refrigerador el aceite de oliva (ozonado, si es posible) y la toronja para que
pierdan la frialdad.

8:00 PM. Repita el tomar otra 3/4 de taza de Sales de Epsom. Usted no ha comido
desde las dos de la tarde, pero no tendrá hambre. Haga sus quehaceres en
preparación para acostarse. El ajustarse a este itinerario es de suma
importancia para obtener el éxito.

9:45 PM. Vierta la ½ taza (medida) de aceite de oliva en el pomo de medio litro.
Añádale 2 gotas de HCl para esterilizarlo. Lave la toronja dos veces con agua
caliente y séquela; exprímala a mano en una taza para medir. Remueva la pulpa
con un tenedor. Debe tener por lo menos ½ taza de medida; más (hasta 3/4 de
taza) es mejor. Puede usar parte de limonada. Añada esto al aceite de oliva.

También añada la tintura de Nogal Negro (Black Walnut).

Cierre el pomo con la
tapa bien apretada, y agite vigorosamente hasta que se agüe (solamente el jugo
fresco de toronja hace esto).

Ahora visite el baño una o más veces, aunque ello lo atrace para su toma de las
diez de la noche. No se demore más de 15 minutos. Tendrá menos cálculos.

10:00 PM. Tómese la mezcla del aceite que preparó, usando un pitillo o sorbete
plástico para tragarla con más facilidad. Tóme 4 cápsulas de Ornithine con los
primeros buches para asegurar que usted duerma toda la noche. Tome 8 cápsulas si
sufre de insomnio. Puede usar aderezo de aceite y vinagre de ensalada, o miel
pura, para matar el gusto entre buches. Tenga esto listo en una cuchara en el
mostrador de la cocina. Si desea, lléveselo todo al lado de su cama, pero
tómeselo de pie. Tráguelo todo dentro de 5 minutos (quince minutos para los muy
ancianos o personas débiles).

Acuéstese inmediatamente. Si no lo hace puede que no expulse algunos cálculos.
Mientras más rápido se acueste, más cálculos le saldrán. De antemano esté listo
para acostarse. No limpie la cocina. Tan pronto como el último buche baje camine
hasta su cama y acuéstese plano boca arriba con su cabeza bien alta en una
almohada. Trate de pensar lo que está pasando en su hígado. Trate de mantenerse
perfectamente sin moverse por lo menos por 20 minutos. Puede que usted sienta
una línea de cálculos viajar a través de los conductos biliares como bolas de
mármol. No hay dolor porque los conductos biliares están abiertos (¡gracias
Sales de Epsom!). Duérmase; puede que no le salgan cálculos si no lo hace.

A La Mañana Siguiente. Cuando se despierte tómese su tercer dosis de Sales de
Epsom. Si tiene indigestión o nausea espere hasta que se le pase antes de tomar
las Sales de Epsom. Puede volver a acostarse. No tome esta porción antes de las
6:00 AM.

2 Horas Después. Tómese su cuarta (la última) dosis de Sales de Epsom. Puede
regresar a la cama.

Después de 2 Horas Más usted puede comer. Comience con jugo de fruta. Media hora
después coma fruta. Una hora después puede comer comida regular, pero manténgala
liviana. Ya para la cena se deberá sentir recuperado.

¿Cuán existoso fue? Espere tener diarrea en la mañana. Use una linterna para
encontrar los cálculos biliares en el inodoro. Busque los cálculos verdes siendo
que ellos son prueba de que son cálculos biliares genuinos, y no residuo de
comida. Solamente la bilis del hígado es verde como el chícharo (guisante). Las
heces fecales se hunden en el fondo pero los cálculos biliares flotan porque
tienen colesterol adentro. Cuéntelos todos aproximadamente, tanto color crema o
verdes.

Usted necesitará haber expulsado un total de 2,000 cálculos [nota 7]
antes que su hígado esté lo suficientemente limpio como para que a usted se le
terminen permanentemente sus alergias, o bursitis, o dolores en el extremo
superior de la espalda.

La primer limpieza le quitará estos por unos días, pero
cuando los cálculos posteriores en los conductos del hígado viajen hacia
adelante, tendrá los mismos síntomas otra vez. Usted puede repetir la limpieza
en intervalos de dos semanas. Nunca haga esta limpieza si está cronicamente
enfermo. p>Algunas veces los conductos biliares están llenos de cristales de
colesterol que no se han formado en cálculos redondeados. Estos aparecen como
"cascarilla" flotando en el agua del inodoro. Puede que sean de color crema,
incrustados con millones de cristales blancos diminutos. Limpiarse de esta
cascarilla es tan importante como expulsar cálculos.
¿Cuán confiable es la limpieza del hígado? Es muy confiable.

Mi opinión está basada en más de 500 casos, incluyendo muchas personas en los setenta y ochenta
años de edad. Ninguno fue al hospital; ninguno ni siquiera reportó dolor. Sin embargo, puede que usted se sienta bien enfermo por uno o dos días después, como en algunos casos donde eso sucedió, pero porque el programa parasítico no se hizo antes.

Esta es la razón por la cual las instrucciones lo dirigen a que usted primero complete los programas para eliminar los parásitos y limpiar los riñones.

FELICITACIONES

¡Usted se ha sacado sus cálculos biliares sin cirugía! Yo quisiera pensar que he
perfeccionado esta receta, pero ciertamente no puedo tomarme el crédito de su
origen. Fue inventada hace cientos, sino miles, de años.

¡GRACIAS A USTEDES, HIERBEROS!

Este procedimiento contradice muchos puntos de vista de la medicina moderna. Se
piensa que los cálculos biliares se forman en la vesícula, y no en el hígado. Se
piensa que son pocos, no miles. No se hace relación con el dolor, si no hay
ataques de la vesícula. Es fácil comprender porqué se piensa así: Para cuando se
tiene ataques de dolores agudos, algunos cálculos están ya en la vesícula, son
bastante grandes y están lo suficientemente calcificados como para verse en
rayos-X, y han causado inflamación allí. Cuando se saca la vesícula los ataques
agudos desaparecen, pero la bursitis y otros dolores y problemas digestivos
continúan.

La verdad es evidente por sí misma. Las personas a quienes se les ha sacado la
vesícula en cirugía todavía obtienen una gran cantidad de cálculos verdes,
cubiertos de bilis, y todos los que se interesen en investigar esos cálculos
pueden ver sus círculos concéntricos y cristales de colesterol que son idénticos
a las fotos de "cálculos biliares" que aparecen en los libros de texto.

[nota 1] Ozone

[nota 2] Zapper. El Zapper es un instrumento simple que suministra corriente
eléctrica de alta frecuencia que electrocuta a los patógenos. Cualquier
frecuencia positiva (de 10 Hz a 500,000 Hz) destruye simultaneamente bacterias,
microbios, virus y parásitos, si se les ataca con suficiente voltage (de 5 a 10
vólteos) y duración (siete minutos).

[nota 3] Sales de Epsom. Sulfato de magnesio (Epsom salt), también conocido como
"sal amarag" o "sal de la Higuera." Toma su nombre de las fuentes de agua en
Epsom, Inglaterra, donde se descubrió.

[nota 4] HCl. (HCl son las siglas en inglés del ácido clorhídrico.) La acidez
estomacal es la barrera central que detiene a los patógenos impidiéndoles que
penetren nuestro cuerpo a través de las paredes del estómago. Por lo general, la
persona anciana tiene falta de HCl en su estómago, y termina por llenarse de
salmonella y otras bacterias, las cuales producen todo tipo de problemas
digestivos. La falta de la apropiada acidez estomacal permite que parásitos
entren facilmente al cuerpo, y también conlleva a una mala absorción de los
alimentos. Por estas razones es que el HCl es usado como suplemento (15 gotas
vertidas en un plato de comida), y para desinfestar alimentos específicos antes
de ingerirlos.

[nota 5] Ornithine. Un frasco de 100 cápsulas de Ornithine, de 500 mg. cada una,
puede obtenerse usando la página para ordenar productos de la Asociación de
Investigación de la Dra. Clark (Dr. Clark Research Association).

[nota 6] Black Walnut Hull

[nota 7] Después de haber hecho varias limpiezas de su hígado en intervalos de
dos semanas entre ellas, y haya contado un total de 2,000 a 3,000 cálculos,
entonces ya usted podrá seguir un programa de mantenimiento haciendo la limpieza
del hígado una vez cada seis meses.

NOTA: No se desilusione si los cálculos biliares que usted expulse no sean tan
grandes [como los de las fotografías] y no expulse ningún parásito. Aunque usted
solamente logre sacar de su hígado un par de docenas de cálculos biliares
pequeños, ello significa algo grande para su hígado y salud en general.

Limpiar el hígado de cálculos mejora extraordinariamente la digestión, la cual
es la base de toda buena salud. Usted podrá esperar que también se le
desaparezcan sus alergias, cada vez más con cada limpieza que haga.

Increíblemente, también desaparecerán los dolores de hombros, brazos, y parte
superior de la espalda. Usted tendrá más energía y mayor sensación de bienestar.

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