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Descubierta por el Doctor Ryke Geerd Hamer, y verificada el 9 de diciembre de 1988 en la Universidad de Viena Austria.

Hasta el momento, la investigación médica sobre el cáncer ha orientado su búsqueda sobre el lugar de implantación del tumor: pulmón, hígado, senos, huesos, etc. El problema planteado era:

¿por qué las células del organismo empiezan bruscamente a proliferar de forma anárquica?
¿Virus?
¿Agentes externos tales como tabaco, productos químicos en la alimentación, etc.?

El tratamiento se ceñía en encontrar nuevos medios para detener la proliferación
celular: operaciones, rayos X, cobalto, quimioterapia...

El Doctor Hamer retoma el problema desde otra perspectiva. A partir de su propia experiencia -tuvo un cáncer-, y de la de los enfermos que a su cargo, ha constatado a través de los años que siempre hay un síndrome bien determinado en el origen del cáncer, y no tan solo un estrés cualquiera. Se precisa un poderoso detonante, un choque psíquico brutal, que el paciente siente como el mayor suceso de su vida; un conflicto agudo y dramático, vivido en aislamiento psíquico. A este síndrome inicial, que él ha descubierto y verificado cuidadosamente en cada uno de los miles de casos examinados hasta el presente 11.000 en 1988), le ha dado el nombre de Síndrome Dirk Hamer (S.D.H.), retomando el nombre de su hijo Dirk cuya trágica muerte en 1978 fue el origen de su propio cáncer.

La experiencia de estos miles de casos individuales, diagnosticados y tratados en el transcurso de los últimos años, lo ha conducido a desgranar poco a poco las constantes, y a formular una ley, que se verifica siempre de forma precisa, la Ley de Hierro del Cáncer, y que no ha sido nunca rebatida. Esta ley, de la que el Síndrome Dirk Hamer es la pieza clave, el eje principal, se enuncia como sigue:

Todo cáncer se inicia por un Síndrome Dirk Hamer, es decir, por un choque extremadamente brutal, un conflicto agudo y dramático vivido en el aislamiento, y percibido por el paciente como el más grave que jamás haya vivido.

Es el grado subjetivo de conflicto, la forma en que el paciente lo ha experimentado en el momento del Síndrome Dirk Hamer, su matiz, lo que determina:

el Foco de Hamer, es decir, la zona específica del cerebro que bajo la influencia del choque psíquico, sufre una ruptura de campo y da las directrices anárquicas a las células del órgano dependientes de esta zona. La localización del cáncer en el organismo.
Hay una correlación exacta entre la evolución del conflicto y la del cáncer, en su doble nivel cerebral y orgánico.

Si el conflicto se complica con nuevos conflictos secundarios (por ejemplo, la angustia de saber que se tiene un cáncer), una nueva zona del cerebro puede resultar afectada, y un nuevo tumor aparecerá en el órgano correspondiente (lo que en medicina clásica se denomina metástasis). Una vez que el conflicto desaparece, la zona cerebral afectada deja de dar órdenes anárquicas. Reanuda su trabajo sobre el campo tal como lo realizaba anteriormente. Las células cesan en su anárquica proliferación. Se detiene el cáncer.

Tras la suspensión del conflicto, la zona perturbada del cerebro tarda un cierto tiempo en recuperarse. Para sanar, se rodea de un edema intra y perifocal. Es este edema, visible en el escáner, lo que ha permitido al Doctor Hamer localizar con precisión qué zonas habían sido afectadas por cada tipo de conflicto, y qué órganos correspondientes resultaban alcanzados.

Al final del conflicto, el cerebro ordena igualmente la regeneración del órgano enfermo. El tumor se repara (edema peritumoral, ascitis, derrame pleural, pericárdico), se enquista, se modifica en función de su localización, sea a
través de una contracción cicatricial (senos, abdomen), sea por reconstitución (recalcificación de las lesiones osteolíticas), sea por expulsión (cavidad bucal, recto, vagina, etc.)

La fase de reparación, de curación, dura exactamente el mismo tiempo que la fase de conflicto. Si durante esta fase se produce una recaída del conflicto, la fase quedará prolongada. Este período de reparación transcurre con fatiga, dolores y edemas, síntomas estos que pueden suavizarse según la terapia preconizada por el Doctor Hamer.

Una vez finalizada esta fase de curación, que se desarrolla sincrónicamente a triple nivel psico-cerebro-orgánico, la tumefacción local debida a la edematización cerebral desaparece y nuestro organismo recupera la salud. Laboriosamente descubierta en el transcurso de los años a través del método empírico, la Ley de Hierro del Cáncer permite hoy en día abrir varias puertas.

En efecto, el Doctor Hamer ha podido constatar que la leucemia se conforma exactamente a esta ley: tiene por origen un grave conflicto de desvalorización
de sí mismo. En tanto no se trate de un traumatismo cerebral, de una malformación congénita, la crisis epiléptica es, por así decir, una oscilación
brutal simpaticotónica a fin de frenar una edematización excesiva producida por la vagotonía.

El infarto de miocardio se desencadena siempre en el transcurso de la fase consecutiva a la solución de un conflicto territorial, siempre que este conflicto haya tenido una duración de por lo menos dos o tres meses.
Actualmente, existe ya un gran número de enfermedades que pueden deducirse de la Ley de Hierro: esclerosis de placas, Parkinson, poliartritis, diabetes, eczema, asma, zóster, úlcera, depresión nerviosa, enfermedad mental, etc. Siempre hay un conflicto de matiz muy preciso tras cada una de estas enfermedades, y la curación es posible tras liberarse del conflicto.

FNO

Sobre la Nueva Medicina

Se llama Nueva Medicina a una serie de conceptos descriptos por un médico alemán, el Dr. Rike Hamer, a comienzos de la década del 80, que nos permiten una evaluación distinta del origen y del proceso de la enfermedad y que nos propone un profundo cuestionamiento a la relación entre el enfermo y el médico.

En éste breve artículo, sólo tomaremos una parte de los conceptos de Hamer para tener un acercamiento a ésta propuesta que muchos definen como la medicina del futuro.

Hamer describe una triple relación entre: 1) ciertas zonas cerebrales (sólo visibles en una tomografía de cráneo); 2) determinados conflictos que tienen que ver con las crisis de supervivencia (llamados conflictos biológicos) y 3) los órganos comandados por las zonas cerebrales descriptas.

Es a partir de ésta triple relación, que puede hacerse con una tomografía de cráneo sin contraste (y muchas veces sin recurrir a biopsias o estudios cruentos) un diagnóstico del órgano enfermo, el tipo celular involucrado, su evolución (en algunos casos, puede prevenirse hasta con 15 días de anticipación un infarto), su antigüedad, el colorido del conflicto que ha producido la enfermedad (lo que orienta al tipo de terapéutica a realizar a ése nivel) y otro tipo de informaciones que ayudan a la evaluación y a la elección del tratamiento.

A pesar de lo atractiva de ésta posibilidad, no es éste el punto crucial de la Nueva Medicina, sino entre otros, lo que Hamer llama la quinta Ley sobre el sentido biológico de cada enfermedad. Entender la historia de los llamados conflictos biológicos, apoyados en una comprobación técnica cual es la tomografía cerebral, es de una ayuda inestimable en un momento evolutivo en el cual el paradigma científico sigue siendo necesario.

Veamos un poco más.

La conciencia ha sido definida como la capacidad que tiene un ser vivo de percibir información, analizarla y emitir una respuesta adecuada. En los llamados animales inferiores( la escala evolutiva de los vertebrados comienza en los peces, sigue con los anfibios, reptiles, aves y mamíferos, entre los cuales estamos), la conciencia les permite dar respuesta a necesidades básicas como la alimentación y la reproducción. A medida que la evolución avanza, las respuestas se hacen cada vez más complejas. Con la adquisición del lenguaje, la cultura y el aprendizaje se adquieren conductas muy elaboradas. Cuando un animal se ha atragantado con un trozo de carne que no puede digerir ni expulsar, se enfrenta a una crisis de supervivencia (se ahoga). Su cerebro ordena producir mayor cantidad de células en el tubo digestivo que a su vez elaboran mayor cantidad de jugos que permitan digerir el trozo de carne. Es una conducta programada en el cerebro ante una crisis de supervivencia. Si el proceso se mantiene, el órgano se enferma (esofagitis, gastritis, cáncer de estómago).

El cerebro no distingue entre lo concreto y lo simbólico. En el ser humano, el trozo de carne atragantado que es capaz de activar un programa de supervivencia(que no es otra cosa que la enfermedad) es sustituido por la traición de un amigo, los conflictos familiares o laborales o cualquier otro que sea indigerible. La civilización actual es una fuente inagotable de conflictos biológicos y las respuestas para adaptarse a éstas nuevas situaciones son francamente escasas.

Para que la traición de un amigo se convierta en un conflicto biológico y no en el usual conflicto psicológico que vivimos cotidianamente, debe tener ciertas características que Hamer ha desarrollado en sus trabajos.

En el caso de una madre que va paseando con su hijo y éste se suelta imprevistamente de su mano, la vivencia que predomina en el hecho, podrá afectar distintos órganos. Si lo vive como una pérdida que tiene que ver con la preservación de la especie, afectará el ovario (quistes, tumores). Si lo que predomina es la vivencia del ataque al territorio arcaico (el nido), se enfermará la glándula mamaria izquierda (si la mujer es diestra). Si afecta su valoración como madre, producirá descalcificación en la cabeza del húmero izquierdo.

El miedo frontal producirá agrandamiento de los ganglios del mediastino. El miedo amenazante que viene por detrás producirá glaucoma.

Los conflictos de ataque a la propia integridad, tendrán que ver con las lesiones de la dermis (melanomas). La resistencia a una situación con la diabetes. La suma de un conflicto de frustración con otro de separación o de invasión de territorio, generarán una sintomatología depresiva.

La profundidad de los estudios de Hamer hacen que el acto médico sea un hecho científico y no una moda fundada en estadísticas. Una enfermedad (cualquier enfermedad) puede ser curada si realmente se sabe qué es. Si no se sabe qué es, sólo se la intenta eliminar. La raíz latina de curar es todo lo contrario. Curar es hacerse entero.

El hombre moderno se ve enfrentado a nuevas enfermedades. Las respuestas que vienen desde la medicina no alcanzan para entenderlas ni superarlas. Los conceptos que trae la Nueva Medicina, permiten sospechar que el orden médico reinante tiene serias deficiencias en su concepción de la enfermedad, que haría imposible afirmarse como terapeuta en los nuevos tiempos. El cáncer y el sida son llamados de atención que hablan de la dificultad de entender lo que la propia naturaleza del hombre produce.

Y necesitamos hablar del cuerpo, del alma y del espíritu. Hamer hace un llamado a los médicos "de manos calientes" para ejercer una verdadera medicina sagrada.

AAMEPSI

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