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Los fármacos actuales matan a los pacientes

Diario 16. Martes, 13 de mayo de 1997.
El doctor Heinrich Kremer pertenece a la organización Regimed, que reúne a un
grupo de científicos que cuestionan las explicaciones oficiales en lo que se
refiere al sida, especialmente, y también se muestran críticos con los
tratamientos utilizados en el cáncer y otras enfermedades degenerativas. En 1981
fue director médico de una clínica especializada en drogodependientes que
formaba parte de una experiencia piloto del Gobierno alemán, lo que le permitió
conocer de cerca el papel de las diferentes toxicomanías en el correcto
funcionamiento del cuerpo humano. Estudioso de las mitocondrias celulares,
defiende tratamientos no agresivos para luchar contra enfermedades como el sida
o el cáncer. El pasado fin de semana, estuvo en Barcelona para dar una
conferencia sobre los procesos vitales y el tratamiento alternativo que propugna
para superar estas graves enfermedades.


Heinrich Kremer/Especialista en Mitocondrias Celulares.
«Los fármacos actuales matan a los pacientes».
El doctor alemán defiende los tratamientos no agresivos contra el sida y el
cáncer.
Luís M. Mendizábal/Barcelona.
Diario 16: ¿Cómo fue su experiencia en la clínica piloto especializada en
drogodependientes?.
Heinrich Kremer: En los años setenta se desarrolló en Europa una epidemia de
hepatitis B, y en 1978, EE. UU. puso en marcha una vacuna contra esta
enfermedad, que hay que decir que afectaba a tres grupos: homosexuales,
drogadictos por vía parental y hemofílicos. Tres años más tarde, el Gobierno
Federal alemán puso en marcha una clínica piloto en cinco de sus regiones para
estudiar la incidencia de la enfermedad en drogadictos, y me nombró director
médico. Ya en 1982 se introdujo la vacuna de la hepatitis B en Alemania, y yo,
viendo que no tenía efectos secundarios y que la OMS recomendaba su uso, la
apliqué a los infectados y, como preventivo, a los trabajadores sanitarios, y
comprobé que era efectiva. En 1984, se congelaron muestras de sangre de todas
aquellas personas de la clínica infectadas con la hepatitis B, y el Gobierno
Federal y el de las cinco autonomías acordaron aplicar los tests del sida, por
primera vez en Alemania, a estas personas. Yo estuve de acuerdo en que lo
hicieran, a condición de que los tests fueran anónimos.
¿Cuál fue el resultado de esos tests?.
De un grupo de 200 muestras, 18 dieron positivo, mientras que de los 78
colaboradores míos que se sometieron al test, dieron positivo 8 de ellos. En
total, 26 «sentencias de muerte». Yo estudié los tests y vi que no tenían ningún
valor clínico, ya que detectaban el mismo tipo de anticuerpos que se producen
cuando una persona está padeciendo una hepatitis B. El 95% de las personas que
dan positivo al test del VIH tienen hepatitis. Posteriormente, trabajé con
20.000 drogadictos en las prisiones alemanas, y ni uno solo de ellos tuvo una
seroconversión, hasta que dejé el proyecto debido a mi desacuerdo con la
política llevada a cabo por el Gobierno Federal en cuanto al tema drogas y sida.
El problema es que se nos explica la transmisión de la enfermedad únicamente
tomando como base los tests. Seropositividad y sida son dos cosas diferentes.
¿Qué es el sida?.
El sida es un modelo equivocado, subproducto de otro modelo equivocado que fue
el cáncer. En 1971 se decía que el cáncer se podía contagiar y luego esto se
desestimó. Después se habló de que el Sarcoma de Kaposi, una de las enfermedades
que se asocia al sida, se extendería al resto de la población. Esta teoría,
después de 16 años, se sabe que es totalmente falsa. El sida no existe como
definición. El fenómeno sida engloba a un montón de enfermedades que ya están
perfectamente explicadas por sí mismas. Yo, más que un síndrome de
inmunodeficiencia, prefiero hablar de un síndrome de energiadeficiencia.
El jueves, un rotativo catalán anunciaba que los nuevos fármacos podrían
eliminar el virus en la sangre en tres años de tratamiento. ¿Qué opina sobre
esto?.
Uno de los estudios es el realizado por David Ho, elegido «hombre del año» por
la revista «Time». Este señor es un tramposo, porque afirma que «una combinación
de tres fármacos contra el virus del sida durante un periodo de entre 27 y 38
meses consigue erradicar completamente el virus de la sangre». Pero esto lo dice
a raíz de un estudio basado en el seguimiento de ocho pacientes durante veinte
semanas. Ho parte de un modelo matemático equivocado. Este científico se hizo
famoso cuando las contradicciones sobre el modelo sida eran tan obvias, que se
necesitó lanzar una nueva teoría. Esta es precisamente la de David Ho, que fue
el primero que sustituyó la idea de que el VIH era un lentivirus, afirmando que
es un virus que se multiplica a gran velocidad y que se encuentra en todas
partes. Esta afirmación no tiene base científica.
¿Usted es de los que piensan que los fármacos actuales administrados a los
enfermos de sida son un veneno?.
Sin duda alguna. Los medicamentos, como el Bactrim, aplicados a los enfermos
están compuestos de dos sustancias: una es citostática, e impide la división
celular (es la usada en quimioterapia). Las otras, las sulfanomidas, inhiben la
producción de ácido fólico, que es la vitamina que el cuerpo necesita para
formar el material genético. Estas dos sustancias, juntas, disminuyen la
ploriferación de células inmunitarias y matan todas las células, incluidas las
mitocondrias, que son las bacterias encargadas del transporte de energía de una
célula a otra. Estoy en condiciones de afirmar que este tipo de medicamentos, a
medio plazo, matan.



La vida según Kremer.
El doctor Kremer centró su conferencia en la descripción de las llamadas
«terapias sistemáticas no agresivas», y mencionó la necesidad de utilizarlas en
lugar de los fármacos actuales.
Luís M. Mendizábal/Barcelona.
Bajo el título «Qué es la vida y sus consecuencias para tratamientos
no-agresivos de sida, cáncer y enfermedades degenerativas», el doctor Heinrich
Kremer, que estuvo acompañado del virólogo Dr. Stefan Lanka, dio una conferencia
en Barcelona que tenía como objetivo «dar a conocer una serie de procesos
vitales y evolutivos que ayuden a precisar el tipo más adecuado de tratamiento
para todo tipo de enfermedades», según sus propias palabras.
Kremer habló de sida, de cáncer, y de otras enfermedades, como el Parkinson, el
Alzheimer, o las producidas por el estrés (depresión, psicosis, etc.), pero se
centró, sobre todo, en la puesta en práctica y descripción de terapias
sistémicas no agresivas.
En opinión del médico alemán, el tratamiento recomendado para ayudar a superar
estas graves enfermedades pasa por «ofrecer aquellos ladrillos que ayuden a la
reconstrucción de las células hepáticas, unas moléculas que favorezcan el
transporte de energía entre las células». «Las moléculas que tenemos son de dos
formas: reducidas y oxidadas. El cuerpo necesita una combinación de ambas, un
equilibrio que permita su propia regulación», añade Kremer.
¿Dónde se encuentra esta combinación de moléculas?. Kremer lo explica, a partir
de un punto de vista evolutivo: «Así como los animales, al ser móviles, podían
evitar los rayos ultravioleta, las plantas, estáticas, no podían escapar a estas
radiaciones. A raíz de esta exposición contínua al Sol, las plantas
desarrollaron unas moléculas llamadas polifenoles, que tienen una capacidad de
protección de los rayos ultravioleta y de absorción de radicales químicos.
Existen unos cinco mil tipos de polifenoles, de los cuales la Vitamina E es uno
de los más conocidos».
Kremer afirma que «el ser humano necesita recibir estos polifenoles de forma
natural, mediante una alimentación adecuada que restablezca en el cuerpo la
proporción de energía y la absorción de radicales libres necesarios».
La palabra mágica es «fitoterapia», que intenta ayudar al mantenimiento de las
funciones celulares simbióticas. Las medidas terapéuticas de la fitoterapia
están basadas en sustancias análogas, orgánicas e inorgánicas, para la formación
de energía, que deben ser ofrecidas, y que ya en las primeras fases de la
evolución posibilitaron el desarrollo de los organismos complejos.
«La aspirina, sin ir más lejos, que procede de una corteza de un árbol muy
conocido, y cuya prevención de la arterioesclerosis es bien sabida, contiene
polifenoles, al igual que el vino», asegura Kremer.
En este sentido, y descartado cualquier tratamiento basado en medicamentos
elaborados por la química, el Dr. Kremer adelantó que está investigando una
combinación de plantas que han elaborado médicos del Tíbet, «lugar donde el ser
humano vive en condiciones muy especiales de exposición al Sol», que contiene
ambos tipos de células, las reducidas y las oxidadas, y que él considera que se
está revelando como un medicamento de gran eficacia.
En su conferencia, el Dr. Kremer explicó a los allí presentes una curiosa
teoría, una hipótesis que elabora una explicación sobre la evolución biológica,
a la que ha puesto el nombre de «Gaia», y que sirve para apoyar sus opiniones
respecto al tratamiento de enfermedades. «Comprendiendo el funcionamiento de
fondo, podemos ayudar en casi todo», manifiesta Kremer.
Según la citada teoría, hay una interacción permanente y global entre toda la
materia viva y la considerada inanimada (por ejemplo, la atmósfera), de forma
que se establece una simbiosis que se mantiene gracias al flujo permanente de
energía. En este proceso tiene un papel crucial la alta concentración de
oxígeno.
Los primeros entes vivos, un tipo de bacterias, obtenían la energía que
necesitaban del hidrógeno. Cuando éste escaseó, las bacterias aprendieron a
dividir la molécula de agua a través de la fotosíntesis, lo que supuso una
liberación de oxígeno, que constituyó la primera amenaza ecológica global. En
este momento, hubo un doble proceso de endosimbiosis: unas bacterias
contribuyeron a la preservación y complejización de la información genética,
dando lugar a la configuración del núcleo celular y otras aprendieron a obtener
energía a partir del oxígeno. Esto es la base de todo desarrollo de vida
superior.
Kremer opina que «se puede entender al ser humano como una gran y compleja
colonia de bacterias funcionando endosimbióticamente. Esto permite entender
tanto la salud como la enfermedad. La clave es preservar la simbiosis, tanto a
nivel de la bisofera como a nivel del cuerpo humano, y la utilización de
antibióticos, quimioterapia, o antivirales interfieren en la información
genética del ser humano».



La teoría de la bala mágica.
La teoría de la «bala mágica», creada por Paul Ehrlich en 1906, sirve de ejemplo
al Dr. Kremer para explicar lo absurdo de una creencia firmemente extendida en
la medicina actual: que la evolución científica ha creado medicamentos capaces
de llegar y actuar en un punto determinado del cuerpo humano. «Es imposible
pensar en un lugar clave donde colocar esa bala mágica. La complejidad del
cuerpo humano hace que nadie pueda prever donde va a actuar un medicamento y qué
es lo que va a destruir».

Los Agentes Estresantes Inmunologicos son la Verdadera Causa del SIDA

Resumen de conferencia presentada en el seminario organizado por la Union por Soluciones Alternativas para el sida (USAS).

Miami, Florida Septiembre 9 de 2001

1. El VIH no puede ser la causa del sida Existen suficientes hechos científicos que indican como el denominado virus de la inmunodeficiencia humana o VIH, no cumple los requisitos de la epidemiología,
los de la biología, ni los del sentido común para ser la causa del síndrome de
inmunodeficiencia adquirida o sida (18-28,41-45,49-52,72,88-92).

El VIH no es ni necesario, ni suficiente, ni siempre antecede al desarrollo del
síndrome (18-28,41-45,49-52,72,88-92). Así lo constatan los miles de casos de
sida que son VIH negativos (29,33,64,107) y toda una multitud de personas
absolutamente sanas y que nunca desarrollan sida, a pesar de ser VIH positivas
(2,3,82). Además, hay muchos individuos que primero desarrollan
inmunodeficiencia y sólo después se tornan VIH positivos (17,59,79).

El VIH no es un virus patógeno y por lo tanto no puede explicar las alteraciones
inmunológicas, ni la patogénesis ni la historia natural del sida
(18-28,41-45,49-52,72,88-92). Aún más, existe una abundante documentación
objetiva que señala como lo que conocemos como VIH, ni siquiera parece que sea
un virus con existencía real. El VIH jamás ha sido aislado o purificado
partícula viral libre e independiente (16,75,91,93).
Debido a que nunca ha podido demostrarse que el VIH destruya al sistema inmune y
cause el sida, los investigadores que defienden entusiasticamente al VIH como la
causa del síndrome, proponen a una grán variedad de agentes como cofactors o
ayudadores del VIH en la génesis del sida (32,81,98). Sin embargo, esos
“cofactors” son por sí mismos agentes inmunosupresores y generan sida sin
necesidad de la presencia del VIH (47,48). Prefiero llamar a esos cofactors
agentes estresantes inmunológicos (41-44,49-52).
Los siguientes son algunos de los agentes inmunosupresores que han sido
reportados como “cofactores” del VIH: Alcohol, cocaína, heroína, marihuana,
cigarillo, anfetaminas, nitritos volátiles como los denominados “poppers”,
contaminantes químicos del medio ambiente, alergenos, citomegalovirus, virus
herpes tipos 1, 2 y 6, herpes zoster, virus de Epstein Barr, adenovirus, otros
retrovirus, virus de las hepatitis A, B y C, papovavirus, micoplasmas y otros
superantígenos, tuberculosis, lepra, malaria, tripanosomiasis, filariasis y
otras enfermedades tropicales, enfermedades de transmisión sexual, sémen,
sangre, factor VIII de la cuagulación, ansiedad, depresión, pánico, insomnio,
falta de reposo, ejercicio extenuante, malas condiciones sanitarias, pobreza,
malnutrición y varias deficiencias vitamínicas
(7,9,15,37-39,60,63,65-67,70,71,74,83,87,96).
El estudio cuidadoso de la literatura científica permite concluir por
consiguiente, que el sida no es una enfermedad infecciosa y que tampóco se
transmite sexualmente (18-28,41-45,49-52,72,88-92). La transmisión del sida de
la madre al feto o a través de la leche materna son simples mitos o suposiciones
sin ninguna evidencia objetiva (31,54,95). La transmisión del sida por la sangre
supuestamente infectada con el VIH, tampóco es cierta (24,42,50,92).
2. Las verdaderas causas del sida
La circunstancia realmente nueva que rodea a todos los grupos de personas que
con mayor frecuencia desarrollan el sida, es su exposición exagerada en las
últimas decadas, a una variedad de agentes estresantes inmunológicos (41,49,55).
Lo nuevo en algunos sectores de la comunidad homosexual de los países
industrializados es el uso de afrodisíacos y drogas sicoactivas iniciado en la
decada del setenta (21,27,28,76,80,84,86). En el Africa, el Asia y el Caribe las
circunstancias nuevas son los niveles insoportables de pobreza a que han sido
sometidos sus habitantes. Nunca antes la pobreza habia sido tanta y tán
generalizada y la riqueza tanta y tán concentrada en las manos de unos pócos
(85,109).
Los agentes estresantes varían por lo tanto de persona a persona, de grupo a
grupo y de continente a continente. En los paises industrializados las drogas
sicoactivas son el principal factor de riesgo para el sida (21,27,28,76,80,84).
En cambio, en los paises subdesarrollados la pobreza con todas sus consecuencias
como la malnutrición, infecciones y parasitos son el principal factor de riesgo
para el sida (66,74,85,87,109).
Coincidencialmente, el sida aparece en distintos y distantes grupos de personas
en la segunda mitad del siglo veinte, en un momento cuando el sistema inmune de
los humanos ya esta saturado y se ha deteriorado seriamente, debido a
exposiciones involuntarias a través de las condiciones de vida - a que son
sometidas las personas - y a veces voluntarias a través del estilo de vida - a
que son forzados -, a agentes estresantes para el sistema inmunológico
(6,41,49,55,104).
En las últimas decadas, estos agentes estresantes han estado en aumento
constante tanto en cantidad como en variedad, en todo el planeta (6,104). Las
posibilidades del sistema inmune no son infalibles ni infinitas. Ellas tienen
limites. El sida es el peor estado de deterioro al que puede llegar el sistema
inmune de las personas. En el sida otros sistemas corporales se encuentran
también seriamente deteriorados. Con el sida se inaugura por lo tanto, una nueva
época en la historia de las enfermedades del hombre (41,49). El incremento de
agentes estresantes en el ecosistema humano, está poniendo en serio peligro la
preservación de nuestra especie (6,41,49,55,104). El sida es una campana de
alerta. Sin embargo, el VIH no permite ver la grave situación en que se
encuentra sumida la especie humana.
Abundantes hechos reales indican, como una variedad de agentes estresantes para
el sistema inmune, de origen químico, físico, biológico, mental y nutricional,
son los verdaderos agentes etiológicos o causales del sida (21,42,88-90).
Los agentes estresantes actuan por sí mismos o estimulan la producción de
radicales libres del tipo de los agentes oxidantes, los cuales causan daño entre
otras muchas, a las células y a las funciones inmunocompetentes
(4,34,40,42,62,88-90,103). Esta es la razón por medio de la cual los agentes
antioxidantes tienen un papel crucial en el tratamiento y en la prevención del
sida (1,68,105,108,110).
3. Propuesta de definición para el sida
Para evitar continuar confundiendo a las personas de que VIH y sida son una
misma cosa; y como lo que se conoce como VIH no es la causa del sida y además,
como nunca se ha demostrado que sea un virus real, la palabra VIH debe quitarse
de toda definición del sida.
Puede y debe entenderse al sida como la más severa de todas las
inmunodeficiencias adquiridas, debida a exposiciones múltiples, repetidas y
crónicas a agentes estresantes para el sistema inmune, y cuya distribución varía
dentro de los grupos de personas que con mayor frecuencia desarrollan el
síndrome (42,50). Los agentes estresantes inmunológicos ejercen efectos
inmunotóxicos, inmunogénicos o ambos, los cuales generan un estado de estrés
oxidativo en las celulas inmunocompetentes y en las reacciones metabólicas del
sistema immune (42,88-90). El deterioro progresivo y continuo del trabajo del
sistema inmune, lleva al individuo a un déficit severo de las funciones
inmunológicas de defensa, homeostasis, y vigilancia, con la subsiguiente
aparición simultanea de infecciones, neoplasias y alteraciones metabólicas. El
colapso del sistema inmune causa eventualmente la muerte del individuo (43,51).
4. Tratamiento y prevención del sida
Este enfoque del sida como entidad tóxica, nutricional y oxidativa permite que
pueda tratarse, prevenirse y erradicarse en forma efectiva, fácil y barata
(1,8,43,51,61,68,105,108,110).
Para el tratamiento del sida deben aplicarse los principios básicos del
tratamiento de las enfermedades tóxico-degenerativas crónicas: Debe suspenderse
al máximo posible la exposición a agentes estresantes, desintoxicar los organos
y sistemas intoxicados y estimular al sistema inmune
(1,8,43,51,61,68,105,108,110).
Medicamentos tales como el AZT, inhibidores de proteasa y otros antiretrovirales
similares, deben eliminarse del tratamiento y de la prevención del sida, debido
a que son agentes inmunotóxicos que potencialmente pueden contribuir a generar
el síndrome (10,22,26,58,77). Tampóco tiene sentido utilizar medicamentos para
impedir la replicación del VIH, puesto que nunca se ha demostrado
científicamente que éste tenga algún papel causal en la patogénesis del sida
(58,97). Además, es absurdo tratar de destrir a un virus cuya esistencia jamás
se ha demostrado.
El control y la erradicación del sida son fácilmente posibles y ello depende del
que se eviten las exposiciones a agentes estresantes inmunológicos, se
desintoxique al individuo y se estimulen los organos y sistemas debilitados
(1,8,43,51,61,68,105,108,110).

Los programas y campañas actuales de prevención del sida, basados
fundamentalmente en el denominado “sexo seguro”, con distribución generalizada
de condones, no sólo no han logrado disminuir las cifras del sida, sino que han
promovido la promiscuidad (43,51). Igualmente las campañas estadounidenses de
regalar jeringas “limpias” - sin VIH - a los drogadictos, además de ayudar a
generar el sida, estimulan la drogadicción y el tráfico de drogas (43,51). Todas
las drogas sicoactivas que se introducen al cuerpo por cualquier vía, son
inmunotóxicos potentes (37,39,63,65).
5. Las “pruebas para VIH” no son adecuadas
Las denomidas pruebas para el VIH - ELISA, Western blot, Carga Viral - no son
sensibles ni específicas para detectar infección pasada o reciente con el VIH
(56,57,69,88,91,93,94,106).
Mientras no se haya aislado y purificado al VIH, no se puede garantizar que los
resultados positivos en estas pruebas indiquen infección por el VIH.
Las personas que reaccionan positivamente en estas pruebas no están infectadas
con el virus que supuestramente causa el sida. Estas personas reaccionan
positivamente en dichas pruebas, por haber estado expuestas a muchos retos
antigénicos y tóxicos y muy probablemente sus sistemas inmunes estan oxidados y
debilitados y ésta es la razón por la cual estas personas tienen un mayor riesgo
de desarrollar el sida (58).
Lo que conocemos como VIH es entonces un marcador de inmunodeficiencia pero no
es la causa del sida, antes por el contrario, el fenómeno VIH es una
consecuencia de la patogénesis del sida (30,88).
6. Por qué se cometió el error acerca de las causas del sida
Este error se cometó debido en parte al exceso de teoria infecciosa o prejuicio
microbiológico en la mente de investigadores, profesionales de la salud,
periodistas y en el público en general (44,52). Este prejuicio proviene de la
exageración de la teoria germinal promulgada por Pasteur y Koch, la cual brindó
a su tiempo beneficios a la medicina. Desafortunadamente, hoy se sigue pensando
como a finales del siglo XIX, que todo es infeccioso, que todo se contagia y que
debe haber un microbio que lo cause. El mundo se preparó a través de un siglo de
pánico a los microbios, para cometer el error acerca de la etiología del sida.
No había manera de evitarlo.
Otro de los hechos que mas favoreció llegar al error cometido está en las fallas
de la metodología investigativa, es decir, en el incumplimiento de los
requerimientos epidemiológicos (99-102). Ninguno de los postulados en que se
basa la teoría infecciosa del sida cumple los requisitos del metodo
investigativo (20,23,43,51). Ninguna de las bases de la hipótesis VIH-sida, ha
sido demostrada a nivel objetivo (18,42,88). No son mas que simples suposiciones
teóricas creadas por las mentes de los generadores de esa teoría.
Prácticamente, el mundo entero se acostumbró a creer todo lo que nos dicen los
llamados hombres de ciencia. Infortunadamente en la actualidad, la capacidad
crítica y de cuestionamiento de las personas es precticamente nula. No se piden
las pruebas necesarias para las afirmaciones aparentemente científicas y con
frecuencia los asuntos de la ciencia se definen en ruedas de prensa (13,14).
La peor epidemia que sufre el mundo contemporaneo, es una epidemia de crísis en
la metodología científica (53). Ella es mucho más grave y extensa que la
epidemia del sida. La creencia internacional de que el sida es una enfermedad
infecciosa y de transmisión sexual, es una de las consecuencias de la crísis del
método científico. Y sobrevendrán más consecuencias, a no ser que corrijamos el
rumbo y tomemos una vía pavimentada con una metodología investigativa
autenticamente objetiva.
La corrupción en todas las esferas de la sociedad es otro factor que ayudó a que
se cometiera el error y lo perpetua (5,35,73). Muchos investigadores trabajan no
por el interés de servicio a sus semejates, sino por conseguir fama,
reconocimientos y premios (11,36).
Ademas, se ha creado una industria del sida muy rentable y aquellos que se
benefician de ella, se oponen y se opondrán con todas sus fuerzas a que se
corrija el rumbo (12,46,78).
La comunidad científica se ha equivocado muchas veces en el último siglo al
considerar infecciosas muchas enfermedades que no lo son, como sucedió con la
pelagra, el escorbuto y el beriberi, para mencionar sólo algunos ejemplos (25).
El error cometido esta vez con el sida, tiene una magnitud muchisimo mayor por
las repercusiones catastróficas sobre miles de personas que sufren de éste
síndrome tóxico/nutricional, en diferentes grupos sociales de todos los
continentes (44,52). La culpabilidad del error cometido con el sida, recae sobre
algunos pócos investigadores e instituciones de salud del gobierno de los
Estados Unidos. La mayoría de las personas el mundo, simplemente le creyó a los
“hombres de ciencia.”
7. Conclusiones
Esta hipótesis tóxico/nutricional del sida resuelve todos los problemas que la
hipótesis infecciosa/viral no ha logrado resolver, a pesar de las millonarias
sumas invertidas en investigación, prevención y cuidado de los pacientes
(12,46,78).
El sida es el peor estado de deterioro al que puede llegar el sistema inmune de
las personas. En el sida otros sistemas corporales se encuentran también
seriamente deteriorados. Con el sida se inaugura por lo tanto, una nueva época
en la historia de las enfermedades del hombre (41,49). El incremento de agentes
estresantes en el ecosistema humano, está poniendo en serio peligro la
preservación de nuestra especie (6,41,49,55,104). El sida es una campana de
alerta. EL VIH encubre y no permite ver el peligro en que se encuentra sumida
nuestra especie.
El análisis, entendimiento y resolución del error cometido acerca de la causa
del sida, obligará a las autoridades médicas mundiales a replantear sus tácticas
y estrategias en el cuidado de la salud de las personas. Cuestionará, hará
diagnósticos y planteará soluciones a las formas injustas como se relacionan
socialmente los hombres de la sociedad moderna, y que en última instancia son
las responsables de la existencia del sida.
El salir de la crísis es un problema que compete a todos: La gravedad de ésta
situación exige que actuemos en consecuencia y con resolución.
Una información más detallada sobre el debate científico acerca de las causas y
soluciones del sida, puede encontrase en el siguiente sitio del Internet:

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